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Filosofía marismeña

Escribo historias

MDH Ramón Larrañaga Torróntegui

Jueves, 18 de Mayo del 2017. 2:34:12 pm

Letra más grande

Siempre he cargado ese gen de la libertad del que me hablaba mi abuelo del árbol de Gernika "Un roble" (Aunque el origen de mi familia parte de Azpeitia en un municipio de la provincia de Guipúzcoa, País Vasco.- proviene de las palabras vascas (H) aitz el cual significa "Peña o roca" y beitia "de abajo").

> Escribo de cosas de la vida.- Al tomar conciencia nos percatamos que la vida es efímera, nada es para siempre, estamos de paso, que termina en el momento menos esperado, que nacemos muy limitados, que aspiramos a la riqueza material, tenemos miedo al día que sigue, al que dirán, buscamos ser eternos. Nos llenamos en necesidades que jamás alcanzaremos a cubrir mínimamente y cantamos: Pero qué necesidad, para que tantos problemas.- veneramos la muerte y la topamos a cada paso que damos, el amor nos deja cicatrices imborrables, los amigos nos dan golpes, la realidad nos disminuye, la motivación termina en intimidarnos. Y entonces todo se acaba, uno se va y la vida sigue con los que están, con sus realidades, canciones, recuerdos.

La lucha por ser lo que realmente somos es una lucha interna cargada en principios dejando lugar a la pesadez en no cristalizarse, en dar paso a la desesperación para desahogar la mente. Ese vacío que ensaya la soledad de los buscadores de la libertad y que resulta interesante solo después de muertos nombrándolos los más destacados y se olvida la polémica en ser unos perseguidos sociales (Políticos), cuando vivos (Reflexivos) Es difícil mezclar la claridad en las ideas en una sociedad tan agresiva en donde la independencia en juicio es perseguida por la latente soberbia de los ignorantes que extrañamente son los que controlan el poder político y social. Ser sensible es un pecado capital, es la duda de nuestra propia existencia.

A fin del ¿por qué escribo? Me gusta ver, imaginar, cavilar y luego redacto, dejo pasar uno dos o tres días y vuelvo a revisarlo. Me deleita contemplar y crear historias, contarlas, muy a mi estilo. Pienso que son pequeños fragmentos de lo que siento en la vida (real o no). Lo visto, imaginado, pensado lo contemplado y si esto lo combino con un poco de filosofía personal (Existencial) la situación se empareja, toma equilibrio, creencia.

Las historias salen desde la misma realidad o de los imaginarios que en el momento de ser leídas, o acontecidas por más ficticias que sean, en ese momento son verdad. Por ejemplo, si le cuento una historia de un niño con cola de mono que tiene una fuerza sobrehumana y que viaja por el mundo en busca de un antiguo tesoro, ese niño soy yo con mis sueños. La historia será real, porque en su mente lo es desde el instante que lo reflejas en la mente, puede ser pensado. Es imposible cavilar en lo que no existe, en la nada. Es algo que es, por más inverosímil que sea.

Veamos esta: Pasaron los años y me fui quedando solo entre las pocas reuniones a tomar café con los amigos y otros que me abandonaron al morir o por sus compromisos. El rincón en mis recuerdos se volvió mi confidente en su silencio y mis ideas. La vida me fue dando de todo un poco, entre enfrentarme con mi idealismo y vivir la realidad que provoca frustración. Son vacíos que hay que llenar, que insisten en no ser dejados por la fuerza de voluntad, es el "Yo" de las vivencias convertidas en aliento del alma, el que vive y organiza las ideas, los tiempos, la monotonía, rutina entre reflexiones y recuerdos. La vida sigue siendo igual, nada cambia, sus problemas y alegrías con las malas personas que aprovechan las circunstancias adversas de otros e instalan su comercio en el cruce de las frustraciones.

Escribo sueños.- Por más que contradiga la verdad y acredite la mentira. Por lo tanto, los sueños también son. Son pequeños fragmentos de vida dentro de un estado de sopor. Y también dentro de un estado de idealización. Así es como yo puedo dar como válido que en la misma historia, si uno se posa en la perspectiva del jardín de un amanecer, en los senderos que se bifurcan; que aquella hermosa mujer le rompa el corazón a él, que él le rompa el corazón a ella, que ninguno de los dos se rompa el corazón, que los dos sigan amándose felizmente o que los dos nunca se conozcan en la vida, que sean en si el principio.

Y el fin de una historia que nunca fue. Y digamos que en la realidad "Si" Alguien rompe el corazón que lo ama ¿Quién sabía que se tomaría ese camino que daba a esa respuesta? ¿Quién se hubiera imaginado al empezar el viaje ese desenlace sucedería? Fue la misma historia de siempre pero contada de diferente manera, pero el problema nuestro es que la realidad es únicamente hoy. Ayer ya no existe.

Escribo cosas de amor.- Por más que él la haya amado y que aún la siga amando, ese amor que le profesó hace cinco años atrás, no existe más, se convirtió en el amor de ahora. Y por más que le jure por su vida que la amará siempre, el futuro tampoco existe, porque el mañana será hoy y esa promesa quedará en un pasado inexistente. El hoy es impredecible, y puede dejar de amarla, aunque tomemos en cuenta la promesa pasada.

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