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Filosofía marismeña

Religión

Ramón Larrañaga Torróntegui

Jueves, 24 de Agosto del 2017. 5:11:47 pm

Letra más grande

El ser humano tiene distintas inquietudes que confrontadas consigo mismo empieza a encontrar las respuestas, aclara la existencia, cuestiona el porqué de este plano físico, cuál es su misión, dando pie a múltiples pensamientos que van dejando una estela de sensaciones, sentimientos encontrados y efectos que no perecen, sino que perduran a través del tiempo y la distancia, pues entre más camina, menos sabe que sobre sí mismo y la existencia. Es en cierto sentido preconizar su presencia, su permanencia, eternidad, darle cause a lo que verdaderamente coexiste.

En esa búsqueda constante, se acerca a una religión (A un Dios) otorgando poder a un pensamiento para traducirlo en convicción y empoderarlo en la fe. La "Fe" puede enajenar a la conciencia o liberarla y enraizar el dominio en fanatismo: la ignorancia a no reconocer más allá de la misma (Cerrarse).

Un ser humano que reniega cuando se ve sometido a los designios de un jerarca eclesiástico fanatizado con la moral torcida, enfundando temor, castigo divino y el premio de una vida eterna. Un jerarca mal intencionado que se dedica a manipular y arrastra a sus creyentes hasta llegar al fanatismo de creer por creer, sin reparar en las causas, ni en los fundamentos de su actuar, profanando a las deidades como simples instrumentos de contentamiento, perdón y castigo en un ciclo interminable, donde la fastuosa (Engañosa) necesidad del edén limita la experiencia del bien y del mal, creando modelos en una cadena de arrepentimientos sin la sensación de la vergüenza propia.

Los seguidores (Fanáticos) de una religión proscriben los demás pensamientos, prejuzgan las formas alternativas de un mundo espiritual distinto al de su proclama, se engañan bajo el velo de una supuesta verdad universal, rehúyen otras creencias, rechazan la razón y abominan el existencialismo.

Las creencias fanatizadas superan por mucho a la racionalidad del individuo, se paralizan es un instrumento en donde toda acción solo se presenta "por la gracia de dios", "porque gracias a dios" están vivos, "si dios quiere realizarán una obra" si dios esto, si dios aquello, perdiendo lo que dios le dio justamente para actuar: su libre albedrio para forjar una vida engarzada por sus decisiones emocionales y racionales con la finalidad de amasar una experiencia por sí y a través de sí y el avance espiritual. Significa entonces que la responsabilidad está sujeta al ser y no al ser supremo creador de todo lo que es y existe.

La necesidad creada de tener a un dios en toda la historia de la humanidad ha instituido el apego a lo divino, a lo absoluto como una forma de redención superior, es la búsqueda continua del porque es este mundo como es. Unos lo tomaran como una situación de respeto o una romántica justificación, pero cuando al seguidor de cierta religión no le alcance ni la razón, ni la enseñanza, sólo queda la comprensión de la infinitud que no se aclara con una creencia vacía, sino con una colmada desde las profundidades del alma "Aliento divino".

En la antigüedad se creía que los seres humanos que desarrollaban la intuición o el uso de la energía para curar, eran enviados por dioses, en la actualidad ese mito permanece en cierta proporción en la memoria colectiva (Profetas, adivinos, curanderos), otorgando el grado de "representantes de dios en la Tierra" para detentar títulos en lo que no son, dañando ostensiblemente a la inteligencia, a la espiritualidad concebida en la virtud.

Salir de la mentira de cualquier seudo enviado por Dios, es una travesía que requiere estudio, apertura espiritual, tolerancia y amor. Se requiere estudio para conocer las manifestaciones religiosas, apertura espiritual, accesar en la esencia suprema, tolerancia para admitir la complementariedad del otro, y amor para aceptar al universo en todo su esplendor.

La fe en Dios (Cristiana), presupone que el ser humano no sabe lo que es bueno y malo y es Dios el único que lo sabe.- Acatar la moral es: Domar los malos instintos que están al pendiente para provocar un continuo miedo, una gran agitación, extenuación por ello.- Para los Cristianos: Dios es la verdad. Lo conocido, lo que le alivia, tranquiliza, satisface le da sentido de poder. Lo desconocido inquieta, preocupa y supone peligro latente. La apertura a cualquier religión: Dios o como le llamen, le permite al ser humano que consiga avanzar en el bien, haciendo tanto bien que se convierta en verdad existente. No es un Dios, quien excita sino el instinto que genera el miedo, el placer.- El instinto depravado en el ser humano es sospechoso, deshonesto, degenerativo, enfermizo. El Instinto aprovecha que el ser humano está harto de sí mismo. El control al instinto, es el amor al prójimo y no solo que lo engañe haciéndole creer que es bueno en un acto.- La compasión es síntoma de salud mental.- A nadie se le puede extirpar las pasiones.

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