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Filosofía marismeña

Moda

Ramón Larrañaga Torróntegui

Jueves, 22 de Febrero del 2018. 4:13:13 pm

Letra más grande

El amor, es parte de todas las culturas, lo que cambia en cada una son las reglas en su juego social, económico, político. Las personas lo inician con una atracción o necesidad, la cual va orientada a satisfacer la insuficiencia. Alcanza su cúspide y se fortalece el vínculo mediante el placer. Existe en todas las etapas de vida y se habla de diferentes maneras en su presentación o distintas formas de amar.- El amor romántico: Surge de la pasión y el flechazo. Este concepto, se comenzó a usar en el Siglo XIX, el amor romántico es un placer que reúne, bajo un complejo cuadro psicológico, sentimientos múltiples y ha sido el motor de guerras, traiciones y muchas obras maestras. El amor que nace de la vida en común, éste último tiene detrás algún matrimonio concertado. Normalmente se establece en una relación duradera sin que necesariamente exista el matrimonio como se conoce actualmente.

> La modernidad marca que la relación puede ser viviendo juntos o separados de común acuerdo y no por eso, no se ama. Es una novedosa costumbre que la sociedad y la religión desean controlar tratando en evitar que se forman uniones de este tipo dado que la religión considera rompe el equilibrio de la tradicional forma conocida como familia. La modernidad en contra parte lo valora como su libertad y evita caer dentro de la costumbre eligiendo en forma individual su filosofía de relación.

Escoger el tipo de persona, el dicho popular refiere que en gustos se rompen géneros, algunos seres humanos les gusta que su pareja sea gorda o delgadita. La armonía en los rasgos, prueba de estabilidad en el desarrollo, también es universalmente aceptada como atractiva, y en el caso masculino es un importante factor de éxito entre las mujeres que, por su parte, intentan ocultar sus anomalías con maquillajes y adornos. En algunas culturas, sin embargo, lo que se oculta son esas simetrías, sobre todo las femeninas, para impedir despertar deseo sexual en quienes no son la pareja oficial cubriéndose cara, piernas etc.

Pese a las diferencias culturales, que hace que en África se prefieran las mujeres rellenitas y en Occidente las delgadas, en ambos casos se premian la proporción en las formas. En el caso de los varones, el desarrollo muscular es un tanto a favor aunque para sensibilizar a la mujer se emite la lapidaria sentencia en que cartera mata carita. Posiblemente fue aplicable en la generación que antecedió puesto que lo que es hoy, las jóvenes los prefieren cariñosos, detallistas, dicharacheros, extrovertidos. Otras prefieren los de pelo en pecho: estos envían un mensaje visual desencadenante de hormonas femeninas lo que las alerta en que sería un buen varón.

Las abuelas aprendían a bordar, intercambiaban recetas con sus amigas, se enseñaban los secretos culinarios, condimentos, trucos, remedios caseros, leyendo buenos libros de las bibliotecas de sus maridos, decorando la casa, podando árboles, plantando flores, recogiendo legumbres de las huertas y educando a sus hijos. La mujer se quedaba en casa cocinando, escuchando música, cantando, paseando por los alrededores sin conflictos laborales. El dominio en el hogar y sobre su pareja era total. El varón dependía de ella hasta en su vestir. Las canas se elogiaban, el vestir impecable, su lenguaje.

Llegaron las feministas exigiendo un cambio para reivindicar los derechos de la mujer. Conquistar su espacio. La modernidad trajo consigo la confusión laboral, el papel a desempeñar por uno y otro trayendo consigo la idea de amigos con derecho, relación sin casamiento. Hoy la joven resuelve problemas uno detrás de otro, acude por horas a reuniones de trabajo, se cuida en la calle para no ser asaltada.- Poco tiempo para el amor, llenas de estudios, doctorados, especialistas. Los jóvenes no se atreven a enviarles flores, darles un piropo, por miedo a ser acusados de acoso sexual.

Pese a todas estas normales generales, al momento de elegir pareja las cosas no son como se piensan ya que si bien son ciertos los hombres jóvenes, siguen valorando la belleza y la juventud, las mujeres jóvenes de hoy dan gran importancia al éxito económico, al estatus social y al humor. En cuanto a la infidelidad tiene mucho que ver el compartir tiempo diario ya sea en el trabajo, redes sociales, watts donde se van conociendo compartiendo gustos hasta llegar a una cita. Normalmente la iniciativa la toma el varón sin embargo con la apertura social de la mujer, son muchas de ellas las que se están encargando en escoger y decidir pero cuidando que sea el varón el que piense que es el, quien está determinando el rumbo de la relación. La mujer joven se ha preparado para ser mayormente eficaz en la manipulación del varón.

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