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Filosofía marismeña

Amor sesudo

Ramón Larrañaga Torróntegui

Viernes, 23 de Febrero del 2018. 3:53:49 pm

Letra más grande

El amor en personas mayores es un amor maduro placentero, conectado en forma diferente, basado en ese apego logrado con el paso de los años juntos. Es ese ajuste ya hecho y perdurable que genera el vivir más tiempo. El amor maduro es una realidad atrapante de la que es imposible escapar, es la amante sin placer carnal, romántica, la mujer ya hecha y derecha, el hombre básico que se ha esperado por años que pasara de amante lujurioso al empático, compasivo, que inspira confianza, todos los días hace lo mismo, está a la vista, no necesita modelarlo.

> El fruto verde, hoy es maduro, dulce, ese regalo que de joven se deseaba poseer, aprendió en el camino al exigírsele lealtad, confianza. Una pareja madura funciona en homogénea manera, con menos debilidades, mayor apertura, sin miedos, traumas, fuertes capaces en superar adversidades, dar respuestas coherentes. Queda atrás la inmadurez que corría por miedo, sufría al no saber el cómo enfrentar sus crisis y a menudo caía en una reacción de abuso. Con la edad, lo ha superado.

Con el tiempo y un ganchito, el amor supera todos los desafíos. La paciencia es la mejor amiga, si se enfrenta, malgasta. Toda relación demanda irse preparando psicológicamente, emocional, para llegar a la tierra prometida sin el dolor en verse apartado aun amándose. Dedicar tiempo, esfuerzo, cambios necesarios para seguir adelante. El amor es espinoso de encontrar y, lo es mayor el mantenerlo, conservarlo.

Nadie desea salir lastimado, sin embargo el juego es rudo. Los poetas lo han descrito en su particular forma, los filósofos lo discuten en sus reflexiones, los compositores lo escriben para ser cantado y, las personas lo describen a ese algo atractivo en lo que anhelan. El amor como el dinero, el embarazo no pueden esconderse, una vez impregnado en el alma, la persona se aferra sin importar ahogo. Se marcha cuando menos se le espera dejando cicatrices, grietas imborrables.

Los científicos tratan en encontrar la respuesta y han identificados ciertos procesos químicos, incluso sostienen que es la base del nacimiento en la vida amorosa de la persona. Muchos confunden amor con placer de la libido, si bien es cierto esta participa en forma activa, no da la respuesta que llene el vaso medio vacío al estar probado que existen otras variables a esa respuesta cerebral siendo desigual en cada persona (Argumento de gustos).

Cuando el amor se asienta sobre la libido, este falla conforme pasan los escaneos, las frecuencias hasta regresar al escenario del deseo. El cerebro no es el único involucrado pero sí es en la parte que corresponde a esa señal desencadenante de lujuria, haciendo se confunda el deseo físico, la apetencia sexual y el placer. El amor es un sentimiento, una decisión consciente que se refleja aumentando el ritmo cardiaco, nervioso y todo lo demás cuando existe el atractivo o se está enamorado.

Al mirar con buenos ojos la persona tiende a ver la vida en incomparable manera, lo cotidiano se hace placentero, el cariño al toque desengancha una experiencia inolvidable, compartida y se disfrutada esa estabilidad emocional, felicidad mutua. Darse para llegar al amor, es una decisión personal por ello antes de cualquier tipo de compromiso es recomendable tomar en cuenta todos los convenientes de la persona para no caer en una relación desgastante, plagada en riñas y disputas por el poder en uno sobre el otro.

Hay que establecer prioridades respondiendo a lo que se desea para no terminar enojado, estresado sino que lo anhelado corresponda y respalde lo anhelado. La intensidad del amor con el paso de los años disminuye, incluso desparece por completo, ya no responde al estímulo visual de manera que la intencionalidad en dar respeto se tiende a perder. Las parejas que realmente se aman se apoyan para superar este lapso convirtiendo sus palabras en suaves, cariñosas sin importar que el deseo carnal haya desaparecido.

La intención es lo que cuenta. La modernidad ha traído aparejado que surjan múltiples especialistas que tratan en mejorar la perdida de la capacidad en amar especialmente cuando son casos de tipo hormonal, psicológico, baja auto estima. Combinan todo tipo de terapia para que el daño por miedo, falta de atención, se reduzca, controle la ira cerebral y no libere la ofensa innecesaria.

Su ayuda va encaminada a que transite en equilibrio, armonía, simpatía mutua que permanezcan conectados en lo positivo, no siendo lo romántico de antaño pero si, respetoso, amable, atento. Lograrlo beneficia ambos al tranquilizarlos mejorado su calidad de vida, fortaleciendo su salud en general. Es una vida plena de amor pero en manera diferente, más esencial. Romper atrae intranquilidad enfermiza por soledad al desconectarse los precursores de enzimas amorosas. Esto lleva consigo un gran riesgo para el corazón y muerte súbita.

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