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Con precaución

Eliot no logró ser médico

Sergio Mejía Cano

Miércoles, 8 de Agosto del 2018. 2:47:30 pm

Letra más grande

Es irremediable que muchos de los que afortunadamente hemos llegado a la tercera edad y más allá no recurramos a la frase tan conocida de que todo tiempo pasado fue mejor, y más cuando se trata de cuestiones laborales o de estudio. En cosas laborales porque hubo la oportunidad de conservar un trabajo hasta salir jubilados o pensionados; y de estudio, porque era más fácil y práctico ingresar a los estudios medios y superiores.

Si alguien sigue pensando en el porqué de la debacle de los partidos políticos PAN y PRI, nada más es cuestión de ponerse a pensar en cómo fueron desprotegiendo poco a poco tanto al estudiantado como a la clase trabajadora de sus prebendas y conquistas laborales, pero más en haberles quitado a la mayoría de las nuevas generaciones la posibilidad de llegar a tener su pensión al llegar a la edad requerida, a menos que la próxima administración reconsidera el mal que les causaron al obligar a estas nuevas generaciones a cotizar 1250 semanas en vez de las 500 que antes se requerían. Y desde luego, dejar a la clase trabajadora indefensa al llegar a la senectud sin ninguna esperanza de alcanzar alguna jubilación al haberse cancelado en las empresas que antes la tenían contemplada en sus Contratos Colectivos de Trabajo.

Cada inicio de cursos, es muy triste enterarse que siguen quedando infinidad de alumnos sin haber podido ingresar a las escuelas preparatorias y de estudios superiores dizque por falta de cupo.
Si bien se dice que las carreras de leyes, medicina e ingeniería son de las más saturadas, aun así no se les da oportunidad a entes que podrían llegar a ser unas lumbreras en estas carreras, porque cada ser humano nace con una cualidad y un don especial para poder desempeñarse en su vida adulta.

Un muchacho amigo de la familia de nombre Eliot que infortunadamente falleció hará cosa de dos o tres años como máximo, tenía la ilusión desde niño de llegar a ser un gran médico; siempre se caracterizó por ser un buen estudiante, tanto así que de aire cursó con éxito todos sus estudios desde el preescolar hasta la preparatoria; sin embargo, aquí fue cuando empezó su triste devenir, pues a pesar de haber obtenido un buen promedio en su examen de admisión fue extrañamente rechazado por lo que no pudo ingresar a la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN); volvió a hacer el intento dos veces más y le salieron con la misma de ser rechazado. Así que como no pudo lograr su máxima ilusión de llegar a ser médico, se puso a estudiar de técnico en computadoras, por lo que él mismo vacilaba al respecto diciendo que si no pudo llegar a intervenir quirúrgicamente a seres humanos, al menos si entraba en las entrañas de las máquinas computadoras.

Siempre se preguntó Eliot sobre el porqué de su rechazo si él sabía que había contestado correctamente el cuestionario del examen de admisión, y se le hacía raro que otros compañeros de él, y que sabía que no habían sido buenos estudiantes y que por ende no habrían podido haber contestado de bien a bien dicho examen de admisión pero que, a fin de cuentas sí quedaron en la facultad de medicina. Hizo hasta lo imposible reclamando sus rechazos demostrando fehacientemente que su examen estaba bien contestado; pero la razón que recibió siempre Eliot, fue que no había cupo.

Obviamente que esto no es exclusivo de este muchacho, sino que ya tiene tiempo que muchos chicos y chicas con sueños e ilusiones de ingresar a la carrera de sus sueños, ven truncadas sus esperanzas al ser inhumanamente rechazados con el motivo y pretexto tan común de que no hay cupo.

Y he aquí lo más raro aún, porque si según los estudios que se han hecho respecto a cómo va reduciéndose el número de estudiantes desde la primaria hasta la preparatoria, entonces ¿cómo es posible que no haya cupo para quienes salen de la escuela preparatoria con ansias de seguir estudiando? Porque según esos estudios del 100 por ciento de alumnos que ingresan a una primaria apenas logra salir el 80, y de ese 80 que ingresa a la secundaria, sale un promedio del 60 por ciento; y de ese 60 que entra a la prepa apenas logra salir un 35 por ciento. Así que ¿qué pasaría en caso de que el 100 por ciento que entró a la primaria llegara sin bajas a la preparatoria?

Obviamente que hay voces que señalan que todo esto de la falta de cupo es una estrategia para obligar a los rechazados a ingresar a las universidades privadas o escuelas técnicas; sin embargo, el problema es la escasa economía de las familias.

Sea pues. Vale.

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