
M.C. Ramón Larrañaga Torróntegui
El miedo al matrimonio se extiende como un virus para el cual no existe vacuna y la principal causa de esto es el pensamiento social, las opiniones negativas de personas que no son felices en su matrimonio o que tienen un matrimonio tormentoso tienden a echarle la culpa al hecho de haberse casado.
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Los jóvenes no desean casarse, se teme contraer el compromiso por temor a terminar mal como una gran mayoría de parejas. Para los varones el mayor miedo es que le salga embarazada la novia. La mujer por razones biológicas (30 años), desea tener por lo menos un hijo (Con o sin matrimonio) así que tenemos muchas madres solteras por decisión propia. Existen a la vista de todos los jóvenes los noviazgos enfermos que viven maltratándose y lo que es peor terminan en embarazos no deseados, ahora bien vivir en casa mientras papa y mama se encargan de todos los gastos económicos es mas cómodo que salir a buscar porque aquello de que los hijos llegan con una torta bajo el brazo, no es más que una vil mentira como premio de consuelo. Vivir en pareja es una tarea de esfuerzo diario, de tolerancia reciproca, respeto, dialogo y de compartir metas y aspiraciones.
Despiertas un día y te das cuenta de que el amor que jurabas unos días antes, se ha marchado, que la persona se marcho sin decirte tan siquiera Adiós que todo lo hermoso que soñabas se esfumo, está acabado. Ante ello, reniegas y maldices pensando que la vida es una vil mentira, el amor es un juego engañoso que deprime, que tus sueños quedaron en eso. Despiertas y descubres que te han dejado y no sabes explicarte el ¿Por qué? Te han dejado con un palmo de nariz la persona a la que más querías un día antes, rompió tu corazón, las ilusiones, los sueños. Se olvido de las promesas de amor y ahora estas nuevamente solo (a), y tendrás que buscar un nuevo comienzo, (Amor), otra oportunidad Esta es la vida, bien venido a ella.
Pronto te darás cuenta que al final, no has perdido nada y que quizás has ganado mucho pero para que esto suceda es preciso no quedarse Allí pegado lamiendo las heridas o rascando el tropezón contra la piedra. No quedarse en el pasado, significa no lamentarse, no añorar y dejar pasar el rencor, saber que siempre existe un roto para un descocido. Los sentimientos vuelan, crean tristezas, alegrías y solo uno es capaz en asimilar lo maravilloso de los mismos. No eres la primera (o) que dejan, esto seguirá pasando en cosas de amor, ha sido presente en forma eterna y todo lo que digas o hagas no servirá de nada, ya que aquella persona que ayer te vio con amor, que estuvo cerca le llego el momento en que pensó que no significas nada para ella.
La vida y los sentimientos en materia de amor, así son, no sabemos cuando empiezan y cuando terminan, en un instante están y en otro se pone encima de ellos el odio, ya no están son parte de lo que eres hoy y serán parte de cada simple detalle de tu personalidad. No, llores, ni te deprimas, mejor siéntete orgulloso de todo lo que eres y lo que podrás ser a lo largo de los días que irán pasando.
Busca nuevamente, enamórate sin miedo, recuerda que las cosas como los sentimientos mudan, cambian, llegan y se van pero siempre hay un nuevo comienzo. La vida es cíclica, los sentimientos lo son igual, la verdad es que todo lo que deja de ser abre otras puertas a nuevas. Mucha gente prefiere mantenerse en amores por miedo a que la relación desaparezca cuando se esfume el encantamiento. No es lo mismo asumir la responsabilidad de casa e hijos, que verse de vez en cuando, sobre todo que ya el estreno de una virgen por la vía del matrimonio es un valor cada vez más raro.
Cada día vemos con mayor frecuencia como se deterioran las relaciones de pareja, las cuales en muchas ocasiones, no alcanzan a cumplir los 2 años de unión y convivencia cuando ya están matándose dentro del hogar. Los especialistas aseguran que el estar haciendo constantes críticas se va convirtiendo en desprecio y que la persona a las que se les dirigen termina por estar a la expectativa para defenderse y esto ocasiona que la persona agredida se sentía mejor estando sola que mal acompañada.
La gran desilusión inicia propiciada por nosotros mismos al idealizar en demasía a la pareja cuando aún no estamos en una relación en firme lo cual provoca que sus defectos no sean observados hasta que vivimos juntos sintiéndonos decepcionados y engañados, razón por la que deciden abandonar y no continuar ni luchar por la relación. Cuando la relación prospera y terminan casándose se puede presentar la frustración ocasionando las intolerancias: Si la mujer es maltratada el hombre es un animal. Si el hombre es maltratado es un tonto.
Si la mujer es maltratada es injustificable. Si es el hombre es poco hombre. Póngase como se ponga y háblese como se hable el hombre que maltrata es menospreciado y el que se deja maltratar por una mujer es poco hombre y el que maltrata a una mujer también. La mujer dejo la cocina, es mucho más culta, inteligente y preparada que antes, pero es menos cariñosa, menos hogareña y menos femenina, que fácilmente cae en la promiscuidad y espera más sumisión de los hombres. Es cierto, la mujer se ha vuelto más segura, más dominante en el hogar, y más individualista porque gana su propio dinero. Ha adquirido vicios que antes no tenía: fumar, beber socialmente, llegar tarde a casa. El amor necesita presencia, compromiso y el deseo de ambos de querer estar juntos para que funcione.
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