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Filosofía Marismeña

Leer en Semana Santa

M.C. Ramón Larrañaga Torróntegui

Miércoles, 16 de Marzo del 2016. 10:56:37 pm

Letra más grande

Una vez tratando en entender la base de mis ideas, y tal parezca que voy de frente a el egocentrismo, aunque no me veo como una persona penetrante (pensante) sino que también hablo de mi incapacidad para ser idiota. Suena horrible, elitista/creído si quieren llamarlo así, pero hasta cierto punto es la verdad (No me refiero a mi juicio sino la imposibilidad de no pensar). Una vez que la persona empiezan a reflexionar, su panorama se va ampliando cada vez más (Por eso se recomienda leer), el entendimiento crece y los problemas evolucionan, se comprenden más las cosas, se reniega sobre los desequilibrios sociales (Y, no es que seamos Carlos Maxs, ni, S. Freud o Chomsky). Luego vas entrando en un estado de terror, decepción, la inminente importancia de las decisiones y la incesante carga que producen los problemas que te hacen desear regresar a donde estaban y, que el mundo ruede sin ti.

En la valentía de la ignorancia (nótese mi cambio de tono, ya no es idiotez sino ignorancia, ya no es egocentrismo, sino humildad). Pero es imposible, las ideas jamás se irán. Quizás es la curiosidad innata del ser humano o su ambición por conocer más, entender más, mortificarse más, estar con los ojos abiertos a media noche mientras los sin destino (Social, económico), se ponen hasta atrás en sus fiestas (Emborrachan).

La conclusión me posiciona como un ser intuitivo, pero condenado a la decepción, la tristeza y la frustración de comprender la magnitud de los problemas. Me condena a entender los alcances de mis errores y por ello sufrir el castigo de mi conciencia. Con esa idea y con el miedo que esto produce creo seria un momento adecuado para ponerle un alto al estar al pendiente en aprender miles de cosas que desconozco y por las cuales he dejado de vivir como muchos sin importar que el mundo ruede o se extermine. Es desagradable el precio que se paga por tratar en entender y no se necesita ser inteligente sino dedicado perdiendo poco a poco la modestia y lograr la tolerancia aunque sea desagradable escuchar a los que todo comenta y nada saben. Y, no lo saben por el sencillo motivo que no se dan ese espacio en tiempo para dedicarlo a comprender.

Entonces, algo que nunca había considerado entró en la ecuación: ¿Qué me asegura que el idiota no soy yo? La pregunta requería un análisis de la definición de inteligencia. ¿En realidad soy intuitivo? Es decir, me encuentro peleando y argumentando que nada tiene sentido, que el pensar solo permite ver la grandeza de los problemas y nos lleva al miedo. Soy un simple loco desesperado en medio de la noche y la falta de sueño. Ser inteligente no es quedarse lamentando por los alcances del problema o las consecuencias de los errores. En ese momento comprendí que ser inteligente es tener la capacidad de solucionar los problemas, no existen imposibles en el mundo de lo difícil, no existen límites para los sueños y por ello no debe existir límite alguno para nuestra inteligencia.

No soy inteligente, ahora lo entiendo. Me he quedado estancado en la primera parte de un largo camino de crecimiento y conocimiento. De nada sirve mirar por encima del hombro a aquellos que no reflexionan, aquellos que viven del momento. De nada sirve agobiarnos y lamentarnos, querer ser idiotas, ignorantes, dejar de pensar. La verdadera inteligencia se encuentra mucho más adelante en el camino y es algo por lo cual hay que trabajar para alcanzarla.

Para llegar debemos dar el primer paso. Empezar por ser primero un idiota. Muchas veces me he planteado el hecho de que las personas menos inteligentes (denominados “idiotas”), sufren menos que las que sí lo son, ya que en mi opinión, la capacidad emocional de una persona está directamente con la de raciocinio, por lo que una persona que sea capaz de realizar reflexiones más profundas en su interior, experimentará emociones más intensas que con reflexiones superficiales o intrínsecamente simples.

- Recibí una mala noticia por mi correo electrónico y se las transmito: Auxiliado con los Últimos Sacramentos, falleció ayer, quien en vida fuera don Luis Emilio Bayer. La verdad este tipo de noticias siempre causan malestar y tristeza, pero dentro de esto me pregunte ¿Y, quien es esta persona? ¿No se? Pero me acorde de una propaganda que hace años circulaba "Si es Bayer, es bueno" Entonces me tranquilice.- A, escuchado usted la frase popular: Limosnero y con garrote: Un limosnero en plena Semana Santa toca en una casa y dice: -Señora, regáleme algo para comer por favor, pero que no sea pescado, pollo, ni caldo de mariscos o capirotada, que estoy cansado comer eso... -Ahh bueno, ¿le gusta el pavo, los tamales? -Sí, síiiii ¡claro! -Entonces ¡venga en Diciembre!

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