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Con precaución

Los buenos propósitos de un nuevo año

Sergio Mejía Cano

Martes, 4 de Enero del 2022. 3:43:25 pm

Letra más grande

Bueno, pues este próximo 06 de enero terminará oficialmente el maratón Guadalupe-Reyes, aunque este día dará pie para la tradicional tamaleada del 02 de febrero, día de La Candelaria. Sin embargo, al parecer el espíritu navideño ya terminó para mucha gente desde el primer día de este mes de enero, ya que mucha gente ya no encendió las luces alusivas a tan tradicional fecha que colocan en las fachadas de sus casas, quizás debido a que el recibo del cobro de la luz no venga tan abultado en el precio a pagar.

n ya muchas personas comenzaron a quitar los arbolitos referentes a esta fiesta navideña, posiblemente por lo mismo del costo de la luz que generan las series de foquitos de colores; aunque quienes acostumbran a poner nacimientos, estos no los quitan hasta después del 06 de enero, precisamente por esperar la llegada de los Reyes Magos, fecha más tradicional precisamente en la hoy Ciudad de México y algunas otras entidades del sur del país; pero lo que es más para acá, en occidente, la Navidad es más significativa que el 06 de enero.
Y desde luego que, esto de desear un feliz año, en muchos de los casos, la frase se pronuncia más por tradición que porque se haga realidad esa felicidad que, para mucha gente representa la llegada de un nuevo año en que se pretenden infinidad de buenos propósitos y hasta cambiar de comportamiento personal, de costumbres, aficiones de todo tipo, etcétera; muchas proposiciones que por lo regular quedan nada más en eso: promesas, porque por más que se quiera cambiar, para muchas personas es muy difícil desprenderse de hábitos ya muy arraigados.
Desde luego que mucha gente ofrece sus deseos de todo corazón; pero como por lo regular no se sabe lo que las demás personas vamos cargando sobre nuestros hombros en determinado momento, muchas de las veces dichos deseos quedan fuera de lugar debido a la situación que nos ha generado la pandemia que originó que mucha gente perdiera su antiguo estatus de vida, de salud al perder tanto su trabajo como su propia salud o de más de uno de sus familiares que, por lo mismo, varios de estos familiares hasta perdieron la vida y no nada más por enfermedad, sino por la depresión causada por la pérdida tanto de familiares, como de empleo.
Así que frente a la expectativa de que esto no tiene para cuando terminar y la desazón de no saber qué seguirá, y más por las variantes de la pandemia que, como ahora que se habla de la variante que se ha denominado como Ómicron, se dice que es más agresiva, aunque como paliativo, también se dice que no es tan letal como las anteriores variantes. Lo malo es que ahora se ha informado que se están aliando la variante Delta y la Ómicron, y hasta que se está revolviendo con la influenza o la gripe, pues esto genera aún más pesar entre gran parte de la población que ya no sabe para dónde hacerse, pues se está diciendo que hasta con la vacuna ya puesta, existe la posibilidad de volver a salir infectados; de la edad que sea.
Como para todo hay gente, obvio que hay quienes dicen que ya volvió el tiempo de la normalidad; sin embargo, tal vez se estén refiriendo a una normalidad relativa, porque las restricciones siguen en aras de la salud y más, para los escolares que, muchos de ellos acudirán a clases presenciales, y si bien otros alumnos seguirán recibiendo clases en forma virtual, aun así, queda la incertidumbre de para cuándo llegará en sí la verdadera normalidad.
En algunas entidades del país se atrasó el inicio de clases presenciales al menos por dos semanas más, supuestamente para ver si las reuniones familiares con motivo de la cena navideña no generó algún tipo de infección y que por eso, estas dos semanas más de espera para determinar si los contagios siguen a la alza o ya están cediendo en alguna forma; pero lo que sí es un hecho ya documentado, es que los fallecimientos por posible covid-19 han ido a la baja, y esto desde luego que se podría tomar como un alivio, aunque no del todo, porque tal y como se informa: nadie sabe, nadie supo que irá a pasar.
Y a propósito de clases, cada día queda más claro que ya es muy necesario que los escolares acudan a clases presenciales, porque si bien se ha estado protegiendo la salud de la niñez, es triste comprobar que, niñas y niños de ya casi nueve o diez años de edad, no saben las tablas de multiplicar y hasta ya se les ha estado olvidando leer. Y esto sí que es verdaderamente alarmante, porque significa un real atraso en la enseñanza y la educación más elemental.

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