*Los condados que tienen contratos con el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), destaca la pésima operación de estos lugares de segregación e incomunicación.
Agencia/El Sol de Nayarit
Los indocumentados sufren vejámenes y un aislamiento inhumano con graves efectos para su salud en los sitios de reclusión en Estados Unidos, según un estudio del Centro Nacional de Justicia Inmigrante (NIJC) y Médicos por los Derechos Humanos (PHR).
La investigación, que incluyó más de una docena de centros de detención y cárceles de los condados que tienen contratos con el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), destaca la pésima operación de estos lugares de segregación e incomunicación para indocumentados.
El análisis Invisibles en aislamiento: el uso de la segregación y el confinamiento solitario en las detenciones de Inmigración, indica que el daño a los inmigrantes se aplica arbitrariamente, pero además resulta nocivo para su salud y violatorio de sus derechos.
Las dos organizaciones defensoras de los derechos humanos demandaron al ICE y al Congreso poner fin a esta práctica de incomunicación, igual que otras formas de segregación y ejercer una supervisión más estricta del sistema de detención en unos 300 centros de este tipo.
Mike Corradini, uno de los autores del informe, apuntó de igual forma que el sistema de detención de inmigrantes no debe tener como fin castigar a la gente, ni depender de las cárceles.
Según el reporte, las detenciones de Inmigración se han convertido en el sistema de reclusión de crecimiento más rápido en los Estados Unidos.
Expuso que a la fecha el ICE mantiene un promedio estimado de 34 mil indocumentados por noche y más de 400 mil por año, con un aumento del 85 por ciento de la población detenida en los últimos siete años.
La mayoría de los centros mezclan a indocumentados con criminales comunes, gente con problemas mentales, homosexuales, inmigrantes que buscan asilo, ancianos y sobrevivientes del tráfico humano.
Los investigadores de ambas organizaciones descubrieron numerosos casos en que los centros de detención mantenían a inmigrantes enfermos mentales en régimen de aislamiento en vez de darles atención.
Además, muchos de los detenidos aislados tenían límites estrictos en cuanto a "privilegios" como la recreación al aire libre, material de lectura, e incluso el acceso a un abogado.
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